Justicia ambiental, justicia climática y justicia energética: ¿qué significan?

Publicado 1 de abril del 2025

Autobuses escolares delante de chimeneas de una central
halbergman/Getty Images

Si usted ha visto alguna vez estos conceptos y no está totalmente seguro de lo que significan o no sabe cuál es la diferencia entre ellos, aquí se lo explicaremos.

Tal vez sepa que los efectos del cambio climático y otras amenazas ambientales, como por ejemplo la contaminación del aire, afectan de forma desproporcionada a las comunidades marginadas, incluyendo a las comunidades de raza Negra y de las personas Indígenas, de color (BIPOC, por sus siglas en inglés) y de bajos ingresos. Este ha sido el resultado de varios siglos de racismo sistémico, discriminación y segregación en Estados Unidos.

Algunos ejemplos:

  • El uso de la tierra para la extracción y el consumo de recursos naturales ha desplazado históricamente a muchas comunidades.
  • Las decisiones que toman las empresas y los gobiernos de ubicar refinerías de combustibles fósiles, centrales eléctricas y depuradoras de aguas residuales en comunidades BIPOC han expuesto a la población a la contaminación del aire, el agua y el suelo, lo cual pone en riesgo su salud y reduce su esperanza de vida.
  • Las prácticas discriminatorias en relación con la vivienda y la migración forzada han relegado a las comunidades BIPOC y de bajos ingresos a zonas propensas a catástrofes naturales y vulnerables a los fenómenos meteorológicos extremos, como lo son inundaciones y tormentas, que han sido agravadas por el cambio climático. Estos desastres suelen perjudicar primero y en mayor grado a estas comunidades.

Hay que tomar mejores decisiones

A medida que un mayor número de personas e instituciones se esfuerzan por aumentar la resiliencia al cambio climático y desacelerar su evolución, es importante evitar que se repitan y se refuercen las políticas y los sistemas racistas y discriminatorios, especialmente al dar prioridad a soluciones que incluyan una transición justa hacia la energía limpia.

El término ‘justicia’ significa abordar los errores del pasado y el presente. Todos los esfuerzos por convivir con el cambio climático, prepararse y adaptarse a él deben enfocarse en la justicia ambiental, la justicia climática y la justicia energética.

Justicia ambiental

Así define la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés) la justicia ambiental:

"...el trato justo a todas las personas y comunidades, independientemente del color de su piel, raza, etnicidad, ingresos u origen nacional, con el fin de garantizar que todos tengan acceso a un ambiente saludable y habitable".

El movimiento a favor de la justicia ambiental, que comenzó en 1982 con las manifestaciones contra el vertido de residuos tóxicos en el condado de Warren en Carolina del Norte, pone de relieve la necesidad urgente de dar un trato equitativo al entorno natural y construido. Todas las personas deben tener la oportunidad de vivir en espacios seguros, limpios y provechosos que promuevan la salud y el bienestar, sin importar su procedencia. Esto incluye un acceso equitativo a la infraestructura pública como el agua limpia, el transporte y los sistemas energéticos, así como a los recursos esenciales que influyen directamente en la capacidad de prosperar de las personas.

Los defensores de la justicia ambiental insisten en que ésta requiere la participación significativa de todas las personas en el desarrollo, la implementación y el cumplimiento de las leyes, los reglamentos y las políticas ambientales. Esto significa que las comunidades marginadas deben tener voz y voto sobre cómo se configura su entorno, desde las urbanizaciones hasta los espacios públicos.

"La justicia ambiental... se refiere a aquellas normas y valores culturales, reglas, reglamentos, comportamientos, políticas y decisiones [que] apoyan a las comunidades sostenibles en donde la gente puede interactuar con la confianza de que su entorno es seguro, provechoso y productivo."

-Dr. Bunyan Bryant, activista a favor de la justicia ambiental y profesor emérito de la Universidad de Michigan

Justicia climática

La justicia climática se basa en los principios de la justicia ambiental y se enfoca principalmente en cómo los impactos sociales, económicos, de salud pública y otros impactos del cambio climático afectan con mayor gravedad a las comunidades BIPOC y de bajos ingresos.

En la justicia climática, lo importante es garantizar que los beneficios de la resiliencia climática se distribuyan equitativamente, además de esforzarse por abordar y mitigar las cargas desproporcionadas de los impactos del cambio climático en las comunidades vulnerables.

También significa que las personas que están más expuestas a los impactos climáticos y a la vez son menos responsables de contribuir a la crisis deben estar al centro de la toma de decisiones sobre las posibles soluciones.

La justicia climática pide a los países y sociedades más prósperos que más han contribuido al cambio climático que asuman su responsabilidad y proporcionen recursos a los países y pueblos menos prósperos.

Un claro ejemplo de una acción a favor de la justicia climática es el establecimiento de un fondo de respuesta ante pérdidas y daños destinado a apoyar a los países en vías de desarrollo, que sin tener culpa alguna son especialmente vulnerables a las pérdidas causadas por sequías, inundaciones, aumento del nivel del mar y otros desastres naturales atribuidos al cambio climático o agravados por éste.

Justicia energética

La justicia energética se basa en el planteamiento de que el acceso a energía limpia, segura, confiable y asequible es un derecho humano. Su objetivo es garantizar que todos tengan la oportunidad de formar parte del sistema energético, tanto en la forma de participar como en la distribución de los costes o los beneficios.

Nuestro sistema energético y las personas e instituciones que lo controlan históricamente han perpetuado desigualdades que han dado como resultado:

  • El no poder pagar el costo de la electricidad utilizada para sistemas esenciales como la calefacción y el aire acondicionado, los cuales son fundamentales para mantenerse a salvo durante las olas de calor o frío.

  • La falta de acceso a la toma de decisiones relacionadas con la energía en las comunidades: por ejemplo, la ubicación de una central eléctrica o la subvención de centrales termoeléctricas a carbón no rentables.

  • La falta de acceso a la energía en sí misma

El manual de herramientas para lidiar con las compañías de energía eléctrica de UCS ofrece ejemplos adicionales de injusticia energética y propone algunas formas de remediarlas.

Los activistas por la justicia energética buscan garantizar una transición equitativa hacia energía limpia para dejar de quemar combustibles fósiles, el principal generador de gases que atrapan el calor y otras emisiones contaminantes.

La justicia energética exige:

  • Lograr una participación equitativa en la toma de decisiones
  • Mejorar la salud pública
  • Abordar las desventajas sociales y económicas históricas y actuales a las que se enfrentan las comunidades BIPOC y de bajos ingresos -Remediar los daños causados en las comunidades situadas en primera línea de la contaminación y el cambio climático.

El primer paso para lograr la justicia energética es enfocarse en las comunidades marginadas.

¿Cómo usamos estos términos?

Es importante reconocer que los términos "equidad" y "justicia" tienen diferentes interpretaciones en el movimiento ambiental y social. Aunque los distintos esquemas ofrecen perspectivas únicas, todos comparten un objetivo común: abordar las desigualdades profundamente arraigadas en nuestros sistemas. ¿Quiere saber más? Conozca las aplicaciones de la justicia climática, ambiental y energética (en inglés, pero pronto estará disponible en español.)

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